La Regla de los Dos Pulgares: El dilema del "Quiero" vs. "Puedo"
Una de las herramientas visuales más simples y efectivas para evaluar el potencial de éxito de un individuo en tu equipo es la Regla de los Dos Pulgares.
Imagina a cada miembro de tu equipo frente a ti, y como el Cesar en el coliseo por tus dos manos frente a ti con tu pulgar horizontal y evalua:
👍 Pulgar Derecho hacia arriba: Indica que la persona "Quiere" (Voluntad, compromiso).
👍 Pulgar Izquierdo hacia arriba: Indica que la persona "Puede" (Habilidad, capacidad).
Cuando ambos pulgares están arriba, tienes un "Rockstar". Pero, ¿qué pasa cuando solo puedes levantar uno?.
El peligro del "Puede pero No Quiere"
Este es el escenario más engañoso. Tienes a alguien capaz, que entrega resultados, pero es impredecible y muy probablemente, no disfrutas trabajar con ellos.
Aunque intentemos investigar la raíz de su desinterés, la realidad suele ser cruda: es riesgoso mantenerlos.
He visto a menudo cómo esta dinámica se convierte en una relación de "negociación con terroristas" que empujan los límites.
Muchos líderes tienen un "noviazgo tóxico" con estas personas, rompiendo sus propias reglas corporativas solo para evitar que este individuo se vaya. Si esto describe tu situación, date cuenta, es momento de separar caminos. La paz y cultura de tu equipo valen más que un output individual en el largo plazo.
La oportunidad del "Quiere pero No Puede"
Por otro lado, está quien carece de la capacidad técnica actual, pero claramente "Quiere" aprender y su impacto en la cultura es positivo. Este es un recurso que vale la pena salvar, pero requiere estrategia:
Reglas Claras (PIP): Establece un Performance Improvement Plan realista y retador.
Autonomía con Soporte: El individuo debe ser dueño de su plan de mejora (buscar mentores, entrenamientos, etc.). Si realmente "quiere", el trabajo de seguimiento para el manager debe ser mínimo.
Transparencia y Seguridad: Aquí está el secreto. Al iniciar el PIP, debes comenzar a reclutar un potencial reemplazo y ser transparente con el empleado al respecto.
Esta estrategia blinda a la organización. Si el empleado no logra subir el pulgar del "Puede", ya tienes un relevo listo y no pones en riesgo la operación. Pero si lo logras, habrás forjado a un empleado leal, agradecido y altamente capaz (y tendrás un pipeline de talento para el futuro).
Conclusión: No te conformes con un solo pulgar. Elimina la toxicidad del que no quiere y dale una estructura de crecimiento (o salida segura) al que no puede..